Decálogo de Knox

Una serie de diez leyes redactadas por Ronald Knox en 1929 para codificar las tramas de los cuentos y las novelas policiales.
- El criminal debe ser alguien mencionado anteriormente en la historia, pero no alguien cuyos pensamientos pueda haber seguido el lector;
- El detective no debe utilizar técnicas sobrenaturales para resolver un caso;
- No se puede tolerar el uso de más de un pasaje secreto. Incluso en el caso de un solo pasaje secreto, la acción debería tener lugar en una casa donde fuera previsible la presencia de este tipo de artefactos;
- No se pueden utilizar venenos desconocidos, ni ninguna máquina, para que el lector no se avergüence de una larga explicación científica en conclusión;
- Ningún chino debería figurar en la historia;
- Ningún accidente debería ayudar al detective. Asimismo, no se debe recurrir a ninguna intuición divina inexplicable. Todas sus intuiciones deben tener un origen y confirmarse posteriormente;
- El detective no debe cometer el crimen él mismo;
- El detective no debe utilizar pistas que no se hayan presentado al lector para resolver el caso;
- Los observadores tienen derecho a sacar y presentar sus propias conclusiones;
- No se deben usar gemelos ni disfraces