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Portada de ««Cor ad cor loquitur». (El corazón habla al corazón). Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe», de Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe
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«Cor ad cor loquitur». (El corazón habla al corazón). Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe

Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe

EDICE · Ensayo

Publicación: 12 de marzo de 2026

Ver en EDICE bac-editorial.es

Datos de la edición

ISBN
978-84-1979-741-4
Páginas
28

Descripción de la editorial

La nota doctrinal Cor ad cor loquitur, publicada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la… Leer más

La nota doctrinal Cor ad cor loquitur, publicada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, reflexiona sobre el lugar que ocupan las emociones en el acto de creer. Su intención es ofrecer un discernimiento sereno ante un fenómeno cada vez más visible en la vida pastoral: el recurso a experiencias emocionales intensas en procesos de evangelización y de renovación espiritual. La nota advierte que la cultura contemporánea tiende con frecuencia a absolutizar la emoción, reduciendo la experiencia humana —y también la religiosa— a lo que se siente en cada momento. Este emotivismo puede trasladarse fácilmente al ámbito de la fe. Cuando esto sucede, el riesgo es que la adhesión creyente dependa casi exclusivamente de estados afectivos que son, por su misma definición, pasajeros. La fe podría entonces confundirse con una sucesión de experiencias intensas o con la búsqueda de consuelo emocional, perdiendo la estabilidad y profundidad que le son propias. Frente a esta reducción, el documento recuerda la comprensión clásica del acto de fe en la tradición cristiana. Creer no significa únicamente sentir, sino adherirse libremente a Dios tras su revelación. En esta respuesta intervienen todas las dimensiones de la persona: la inteligencia, que reconoce la verdad de la revelación; la voluntad, que se entrega confiada a Dios; y también la afectividad, que participa del encuentro y lo expresa. Las emociones, por tanto, no son ajenas a la fe, pero tampoco pueden constituir su fundamento único.

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