
La sombra y el silencio. Poesía reunida
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Datos de la edición
- ISBN
- 978-84-7839-969-7
- Páginas
- 232
Descripción de la editorial
La sombra y el silencio - Sol Acín Prólogo: Mercè Ibarz 232 págs. ISBN: 978-84-7839-969-7 2026 Sol… Leer más
La sombra y el silencio - Sol Acín
Prólogo: Mercè Ibarz
232 págs.
ISBN: 978-84-7839-969-7
2026
Sol Acín (Huesca, 1925-1998) es una de las figuras más enigmáticas de la poesía española del siglo xx. Su infancia quedó marcada por el fusilamiento en 1936 de sus padres, Ramón Acín —humanista y activista libertario, artista, pedagogo y periodista— y Concha Monrás. De carácter reservado y alejada de los focos públicos, Sol Acín construyó una obra singular de gran intensidad.
La sombra y el silencio. Poesía reunida recoge por primera vez un amplio corpus de su obra poética: poemas publicados en prensa; los conservados en su correspondencia y en el archivo familiar; la edición íntegra de En ese cielo oscuro, único libro publicado en vida, en 1979, y quince poemas inéditos. Completan el volumen un revelador prólogo y un anexo fotográfico.
«Su erotismo cósmico, su propio cuerpo como referencia explícita, la muerte, su espiritualidad laica, la convierten en una poeta de voltaje moderno. Una poeta audaz en su sensualidad, de pasión que a menudo trasciende el verbo, sin elipsis». (Mercè Ibarz, en el prólogo).
Bombardeo
El sueño de esta noche
me ha vuelto a la ciudad de la tortura.
Vive en mi subconsciente,
reflejo transformado del pasado,
tal vez destello de futuras brumas.
La sutileza criminal del hombre
se ha concretado en formas de delirio.
Las máquinas repasan
mi cielo transparente.
Cortan como cuchillos
la faz de nuestros sueños, separados
por honda perspectiva
de nuestro corazón enriquecido.
Se esconde mi ciudad en su silencio
limpiando sus rincones, sus pasillos,
de toda confianza en la ternura.
Pasamos ateridos
bajo su endeble trabazón, que siente
la sombra del peligro estilizado.
Toda mi sangre hirviente
se agolpa detenida en la caverna
que oculta el frío parto de mi miedo.
Dejadme acariciar vuestra presencia,
sentir la plenitud de vuestros brazos
si aún marcha hacia el amor vuestro sendero
Será verdad que un día
Será verdad que un día
mi canto sonará ya libremente
sobre el pequeño mundo de mi cuerpo,
sobre las diminutas relaciones
en nuestros días lentos,
sobre su aguda y prolongada espera
siempre que el corazón vive en la sombra.
Será verdad que un día
ya lejano en ayer, tenso en mañana
se inundará mi frente de alegría,
manejaré la luz, bajaré al polvo
mis manos aún desiertas, para darte
con mi comienzo en la verdad, el tuyo.
Será verdad que el tiempo de la espera
se habrá cumplido en mí, sin darme tiempo
de traspasar los cambios de la muerte.
Todo será, si es cierto
que en mi preludio vives animando.
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