
Palabras donde encontrarme. Poesía inédita
Publicación: 2026
Ver en Ediciones Torremozas torremozas.com
Datos de la edición
- ISBN
- 978-84-7839-968-0
- Páginas
- 718
- Colección
- Colección Torremozas
Descripción de la editorial
Angelina Gatell Comas (Barcelona, 1926 – Madrid, 2017) fue una de las voces más relevantes de la… Leer más
Angelina Gatell Comas (Barcelona, 1926 – Madrid, 2017) fue una de las voces más relevantes de la poesía española de posguerra. Perteneciente a la Generación del 50, su escritura une el testimonio histórico con una intensa carga emocional, marcada por la pasión y la denuncia como principales señas de identidad. Palabras donde encontrarme (Poesía inédita), abarca las dos etapas de su trayectoria poética: la primera, desde finales de los años cuarenta hasta 1969, y la segunda, desde la década de 1970 hasta 2017.
Este volumen, con introducción de M.ª Eugenia Alava y ordenada y corregido por el hijo de la poeta, Miguel Sánchez Gatell, permite acceder a los temas fundamentales de Gatell, como el amor universal, el feminismo y el compromiso crítico con la injusticia social. Asimismo, muestra la absoluta coherencia entre su poesía publicada y la que permaneció inédita por diversas razones de autocensura y de dificultad editorial. Esta antología contribuye a reinsertar definitivamente en el canon de la historiografía literaria española del siglo xx a una de las poetas más relevantes de la poesía comprometida.
La copa
Equivocación
Fue una equivocación.
Recién llegados del horror,
equivocamos el camino.
Ondearon banderas y pañuelos rojos
en las ventanillas de los coches.
Volaron por el aire las canciones
y hubo madres
enlutadas aún que nos miraban
gritando basta, para siempre basta.
(Así ocurrió, Miguel. Todos quisimos
legarte la paloma igual que Federico
desde su muerte, a diario nos la envía
desde una plaza de Madrid).
Fue una equivocación de la que fuimos
responsables.
Pero el viaje
había sido largo y duro. Solo
quien recorrió el camino lo recuerda.
Solo quien cruzó los túneles del miedo
en un difícil ejercicio
de valor y esperanza.
Solo
el que sintió en su estómago
los pájaros furtivos del hambre picoteando
jugos exhaustos, sombra.
Solo
quien oyó en la noche
los pasos del esbirro subiendo la escalera
y Billy el Niño,
soplando en el cañón de su pistola,
aparecía en el Far West de cada angustia.
Fue una equivocación. Ahora todos
conocemos el precio.
Dánae
Sola estaba. Desnuda. Descuidada.
Y me sentí invadida poro a poro
por un río de espuma delicada
y una tormenta de cristal sonoro.
Un súbito relámpago o lanzada
abrió el arca secreta del tesoro.
Y desde ti y por ti quedé colmada
con la violencia de tu lluvia de oro.
Te recibí sumisa. No amorosa.
Hembra tan solo, elemental, materna.
Criatura por instinto a ti cedida.
Recibirás mi fruto, no otra cosa.
Daré curso a tu sangre en esta eterna
dedicación a prolongar la vida.
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